El funcionamiento de nuestra cámara I
La parte física
Creamos una cámara oscura siguiendo los principios ópticos por los que una imagen exterior aparece invertida en el
interior de un habitáculo cerrado a través de un pequeño agujero (estenopo).
Nuestra idea parte de la posibilidad de contemplar dicho fenómeno desde el interior mismo de la cámara,
que se convierte en una matriz de imágenes.
Esta experiencia nos permite ver y sentir desde dentro todas las posibilidades creativas y expresivas de la luz que genera imagen.
La experiencia es excepcional, puesto que se basa en una realidad pura y simple que, sin embargo, despliega una fuerte carga de profundidad a nivel reflexivo, sensitivo y emocional.
Un simple agujero vincula dos espacios, luz y sombra, exterior e interior, la nada y el principio de la creación.
En el exterior de la cámara a plena luz, la realidad se sucede cotidiamente, confusa, indiferenciada,
a la que en ocasiones ni siquiera prestamos atención.
En el interior de la cámara, la realidad que viene a través de la luz, se nos revela, creándose amorosamente:
es una imagen preciosa, privilegiada. La realidad se descubre en plenitud hacia nosotros.
Un pequeño agujero y la ayuda de una lente para facilitar el enfoque convierten un cuarto oscuro
en una experiencia de luz
Es el principio fotográfico que ha acompañado al hombre desde antaño y que, en un momento determinado de la Historia, a principios del XIX, dio lugar al principio de fijación de la imagen que hoy llamamos fotografía
Cuando Talbot denominó a sus primeras experiencias propiamente fotográficas “dibujos fotogénicos”,
hacía alusión, por un lado, a la vinculación del nuevo proceso químico de fijación de la imagen con la tradición
del dibujo y la pintura, desplazando, por otro lado, la génesis de las imágenes de la autoría personal del artista a la magia física del fotón, de modo que el fenómeno lumínico se convertía en principal protagonista de la creación.
Funcionamiento de nuestra cámara II
La parte química
Nuestra cámara sigue, en su funcionamiento, el principio químico por el cual la luz actúa sobre un material sensible
alterando su estructura.
Esto se traduce en huellas, en sombras de distinta intensidad sobre dicho material.
Si un material al que la luz puede alterar se expone a una imagen iluminada, cambiará más intensamente donde la luz le llegue con más intensidad, y viceversa.
La mayoría de las sales de plata se oscurecen a la luz, trasnformándose en plata metálica finamente dividida,
de color negro.
En el interior de la cámara oscura utilizamos un papel fotográfico colocado como pantalla donde recogemos
parte de la imagen generada.
Al revelar este papel en el laboratorio obtenemos la imagen en negativo, por tanto,
el negativo es tan grande como sea el papel.
Por contacto, obtenemos el positivo de la imagen en un nuevo papel: positivo y negativo son las dos caras de una misma realidad que acaece dentro de la cámara.
El valor de la imagen incorpora la calidez de un proceso que nace de forma cuidada, mimada,
fruto de un trabajo artesanal.
Obtenemos una imagen valiosa tanto en su concepción, como en su generación,
tanto por el modo en que ha sido creada como por los procesos que nos han llevado a ella.
Recuperamos así un cierto sentido alquímico por el que la química va más allá de su propia especificidad material, pues conecta con el acto esencial de una imagen que nace desde la virginidad del papel, desde el vacío primigenio.
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